Desbloquear la motivación, viaje de ida a Marte y más
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🌱 Medio ambiente | 📡 Tecnología | 💊 Salud y medicina | 👫 Sociedad
Por Irene Martínez-Morata y Arce Domingo
🚀 Esta semana hemos estado en la radio hablando sobre el impacto de la contaminación del aire en la salud. La evidencia científica es clara: reducir la contaminación en España podría evitar más de 20.000 muertes prematuras cada año, pero para ello no bastan recomendaciones individuales: hacen falta medidas estructurales, sostenidas y basadas en ciencia. Puedes acceder a la entrevista completa en YouTube aquí.
¡Vamos con la ciencia más relevante de la semana!
👫¿No consigues motivarte? Este circuito cerebral podría explicar por qué
Las claves
A veces, la parte más difícil de completar una tarea es simplemente empezar. El obstáculo no es necesariamente la falta de interés, sino la resistencia del cerebro a dar el primer paso.
Un estudio reciente publicado en Current Biology ha identificado un circuito cerebral que actúa como freno de la motivación.
Esta vía neuronal reduce el impulso para iniciar una acción cuando el cerebro anticipa una experiencia desagradable, aunque exista una clara recompensa final.
Cuando los investigadores suprimieron selectivamente este circuito en un experimento con monos, los animales recuperaron la motivación.
Estos hallazgos sugieren que la dificultad para “arrancar” no es solo psicológica, sino también biológica, y que podría estar relacionada con trastornos psiquiátricos como la depresión o la esquizofrenia, donde la apatía y la falta de iniciativa son síntomas clave.
🧠 ¿Fallo o ventaja evolutiva?
Los investigadores entrenaron a dos monos para realizar tareas sencillas que requerían iniciar la acción fijando la mirada en una pantalla, y observaron cuántas veces los animales dudaban antes de empezar.
Cuando el equipo bloqueó dos regiones del cerebro relacionadas con motivación y recompensa, los monos dejaron de quedarse paralizados y comenzaron la tarea con mucha más frecuencia.
Los científicos subrayan que este sistema no es un error evolutivo. Existe para protegernos. El freno de la motivación evita que nos expongamos constantemente al estrés o al esfuerzo excesivo.
“Trabajar en exceso es muy peligroso”, dice el neurocientífico Ken-ichi Amemori, coautor del estudio. “Este circuito nos protege de quemarnos”.
💡¿Sabías qué?
El conocido síndrome de burnout hace referencia a los síntomas derivados de la cronificación del estrés laboral. Este síndrome no se manifiesta solo como cansancio extremo, sino también como una incapacidad creciente para iniciar tareas, incluso aquellas que antes resultaban manejables. Este bloqueo encaja con lo que acaba de describir la neurociencia: un circuito cerebral que frena la motivación cuando el cerebro anticipa esfuerzo o malestar. Es decir, cuanto más quemada está una persona, más difícil le resulta empezar tareas. Estos hallazgos pueden ayudar a entender el burnout no como debilidad individual, sino como una respuesta neurobiológica a la sobreexigencia prolongada.
🌱 Los estragos de El Niño
Las claves
Un nuevo estudio publicado en Nature Climate Change ha revelado que el fenómeno climático de El Niño reduce directamente la esperanza de vida en la costa del Pacífico, en especial entre los menores de 30 años.
Los fenómenos de El Niño de 1982-83 y 1997-98 causaron pérdidas de esperanza de vida de 0,5 y 0,4 años, respectivamente. Los efectos pueden perdurar hasta 16 años después de que el fenómeno haya terminado.
Estas pérdidas se tradujeron en impactos económicos asombrosos: 2,6 billones y 4,7 billones de dólares estadounidenses, respectivamente, impulsados por el aumento de los riesgos derivados de las temperaturas extremas, la contaminación atmosférica y el aumento de la carga sanitaria.
Los modelos climáticos muestran que, sin intervenciones, la esperanza de vida podría reducirse hasta en 2,8 años para 2100 debido a El Niño, con unas pérdidas económicas asociadas de 35 billones de dólares estadounidenses.
Los investigadores proponen estrategias de adaptación específicas: reforzar los sistemas de salud y calidad del aire, herramientas de alerta temprana, protección a la población vulnerable, y una mayor planificación de la salud pública basada en la información climática.
🌪️ ¿Qué son los fenómenos de El Niño y La Niña?
El Niño-Oscilación del Sur (ENOS) es un fenómeno climático natural a gran escala que da lugar a fluctuaciones en la temperatura del océano en ciertas regiones del Pacífico ecuatorial, además de cambios globales en la atmósfera.
Se da en ciclos irregulares de entre 2 y 7 años y consta de tres fases: El Niño, La Niña y una fase neutra.
El Niño se caracteriza por un periodo de calentamiento de la superficie del mar y, por consiguiente, una supresión de la corriente de agua fría en la costa de Perú y de Ecuador, y suele durar entre 12 y 18 meses.
La Niña, en cambio, se caracteriza por un periodo en el que la temperatura en la superficie del mar es inferior a la media en las regiones central y oriental del Pacífico, y se intensifican los vientos de superficie de este a oeste a lo largo del Ecuador.
El Niño resulta en un aumento de las temperaturas globales y cambios locales en las precipitaciones y la humedad, mientras que La Niña se asocia con unas temperaturas globales más frías.
💡¿Sabías qué?
Un estudio publicado en Science en 2024 sugiere que La Gran Mortandad, una extinción masiva que acabó con el 90% de la vida en la Tierra hace unos 252 millones de años, habría sido provocada por El Niño. El estudio reporta que los eventos extremos y prolongados de El Niño agravaron los efectos del calentamiento, dando lugar a un clima caótico e impredecible que resultó letal. Las condiciones geográficas actuales no son comparables a las de hace 252 millones de años, pero este estudio puede proporcionar claves para los desafíos climáticos que afrontamos en la actualidad.
💊 Los nuevos fármacos contra la obesidad no están blindados
Las claves
La obesidad es uno de los principales problemas de salud pública del mundo. En países como Estados Unidos, casi uno de cada dos adultos vive con obesidad.
En los últimos años, los medicamentos llamados agonistas del receptor GLP-1 (como Ozempic y Wegovy) se han posicionado como una solución revolucionaria frente a la obesidad.
Ensayos clínicos han mostrado que estos fármacos dan lugar a una pérdida de peso media de entre 8 y 15 kg durante el tratamiento, lo que equivale a reducciones del 15–20 % del peso corporal.
Además, los pacientes experimentan mejoras en la glucosa en sangre, el colesterol, los triglicéridos y la presión arterial, reduciendo así el riesgo cardiovascular. Sin embargo, lo que ocurre tras dejar el tratamiento sigue siendo una incógnita.
Una revisión sistemática publicada en BMJ ha abordado esta cuestión de forma rigurosa, combinando datos de más de 9.000 participantes que recibieron el tratamiento durante una media de 39 semanas.
Tras suspender el tratamiento, las personas recuperaron unos 0,4 kg al mes. Esto implica que el peso corporal vuelve a los valores iniciales en aproximadamente 1,5–1,7 años.
Además, los beneficios cardiometabólicos logrados durante el tratamiento también se revierten, y la mayoría de los marcadores de salud vuelven a los valores basales.
🫀 ¿Sirven o no sirven?
Los expertos insisten en que estos fármacos no ofrecen una solución duradera por sí solos.
Acompañar el uso de estos medicamentos con dietas saludables, actividad física y cambios sostenibles en el estilo de vida es clave para reducir la recuperación de peso y maximizar los beneficios a largo plazo.
Además, recuerdan que son necesarias políticas públicas que faciliten decisiones saludables como impuestos a las bebidas azucaradas, etiquetado claro de los alimentos y mejora de la accesibilidad a frutas y verduras.
💡¿Sabías qué?
Aunque los agonistas del receptor GLP-1 se presentan como un avance revolucionario contra la obesidad, alrededor del 50% de las personas abandona el tratamiento antes de cumplir 12 meses. Las razones principales incluyen su precio elevado, sus efectos secundarios sobre el intestino (náuseas, vómitos, diarrea, dolor de estómago, estreñimiento) o la falta de accesibilidad a los mismos.
📡 Un viaje a Marte sin vuelta a la Tierra

Las claves
El innovador programa Mars Sample Return (MSR) de la NASA, que habría sido la primera misión en traer muestras de Marte a la Tierra, va a ser cancelado.
El fin no ha sido inesperado: el costo estimado de este ambicioso proyecto se disparó, alcanzando los 11.000 millones de dólares en 2023.
La administración Trump intentó cancelar el proyecto MSR y muchas otras misiones científicas de la NASA.
Aunque un reciente proyecto de ley del Congreso restablece la financiación para la mayoría de estas misiones científicas (entre ellas el telescopio Habitable Worlds Observatory, que buscará signos de vida en planetas fuera del sistema solar), no hay dinero para traer de vuelta las 33 muestras ya recogidas en el planeta rojo.
Así pues, tanto el robot como las muestras deberán permanecer en suelo marciano hasta que se encuentre una alternativa.
🔭 La ciencia que se perderá en Marte
El proyecto MSR recogió muestras de la roca Cheyava Falls, donde encontraron compuestos químicos que podrían tratarse de huellas de una vida microbiana antigua, pero mientras las muestras permanezcan en Marte, no podrán analizarlas para conocer sus orígenes.
La administración Trump ha dado prioridad a un programa de la NASA para establecer presencia humana en la Luna, que en teoría serviría como prueba para una estancia en Marte.
Sin embargo, sin antes analizar las muestras de Marte, los investigadores no comprenderán del todo las condiciones a las que se enfrentarán y los posibles peligros de la estancia humana en el planeta.
Los investigadores también esperaban desentrañar la historia del planeta mediante isótopos conservados a lo largo de los años, que podrían revelar el tiempo que tardó en formarse la corteza del planeta para así obtener una historia más completa de la evolución del Sistema Solar.
💡¿Sabías qué?
Las muestras de Marte podrían no estar completamente perdidas: el proyecto de ley reserva 110 millones de dólares para los programas Mars Future Missions, que seguirán desarrollando tecnologías parecidas a las del programa MSR. La empresa aeroespacial Lockheed Martin, con sede en Maryland, se ha ofrecido a recuperar las muestras por menos de 3000 millones de dólares. Así que aún podría haber formas de sacar adelante la misión, «pero el programa, tal y como lo conocemos, está muerto», afirma Casey Dreier, director de política espacial de la Planetary Society, una organización sin ánimo de lucro con sede en California.
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