El salto de la IA al mundo real
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Esta semana se cumplen 30 años del nacimiento de Dolly, la oveja que cambió la historia de la biotecnología. Fue el primer mamífero clonado a partir de una célula adulta, un avance que en su momento generó una enorme controversia por sus posibles implicaciones éticas sobre la clonación humana. El experimento de Dolly nos enseñó que las células adultas pueden ser reprogramadas, sentando las bases de las terapias genéticas que hoy ya curan enfermedades.
✨ Somos Arce Domingo e Irene Martínez Morata, científicas y divulgadoras. Cada semana os traemos las principales novedades de la ciencia en menos de 10 minutos de lectura. Si te gusta lo que lees, déjanos un like, suscríbete y compártenos con tu red.
💊¿Para qué sirven los ovarios después de la menopausia?
Las claves
Los ovarios juegan un papel clave en la reproducción femenina. Son responsables de producir óvulos y hormonas sexuales como los estrógenos y la progesterona, regulando así el ciclo menstrual y la fertilidad.
Durante mucho tiempo se creyó que los ovarios se convertían en una especie de apéndice sin funciones biológicas una vez llegada la menopausia.
Ahora, un nuevo estudio de la Universidad Northwestern ha observado que después de la menopausia los ovarios podrían transformarse y asumir una nueva función relacionada con el sistema inmunitario.
Al analizar ovarios de mujeres postmenopáusicas, los investigadores observaron que estos órganos se llenan de células inmunitarias y son capaces de producir moléculas inflamatorias que viajan por el cuerpo.
Una de las hipótesis es que el ovario postreproductivo podría favorecer procesos de inflamación crónica durante el envejecimiento. Esto podría ayudar a entender por qué la salud de las mujeres empeora tras la menopausia.
🧫 Células que se reinventan
La idea inicial del estudio era analizar cómo envejecían las células del ovario postmenopáusico. Para ello, el equipo utilizó muestras de mujeres de entre 50 y 75 años a las que se les habían extirpado los ovarios por distintas razones médicas.
Allí apareció la primera pista inesperada: aunque se suponía que estos ovarios ya no tenían demasiada actividad, sus células seguían cambiando con la edad y mostraban una mayor presencia de células inmunitarias.
Los investigadores comprobaron este proceso en ratones, comparando ovarios de animales jóvenes y postreproductivos. El patrón fue similar: con la edad disminuían las señales reproductivas, pero aumentaban las señales inmunitarias e inflamatorias.
El siguiente paso será entender cómo este cambio de actividad impacta en el envejecimiento de las mujeres.
👫 El futuro de la inteligencia artificial
Las claves
Los modelos de lenguaje a gran escala (LLM) en los que se basa la inteligencia artificial (IA) generativa han logrado hazañas extraordinarias en los últimos años: desde igualar a los mejores estudiantes en las olimpiadas matemáticas, hasta escribir poesía que muchos consideran más bella que las obras humanas.
Pero estos modelos no son capaces de experimentar el mundo que describen, ni de explorar las consecuencias de las acciones en el mundo real. Por ejemplo, cuando se les pregunta cómo apilar objetos, suelen atascarse, lo que demuestra una falta de sentido del espacio y la organización.
“Para entender una palabra tal y como lo hace un ser humano, la IA necesita basarse en objetos del mundo real”, afirma Brenden Lake, científico de la cognición de la Universidad de Princeton.
💬 De texto a presencia física
Muchos investigadores están convencidos de que alcanzar la inteligencia artificial general (IAG) —una IA con inteligencia similar a la humana— requerirá, además del dominio del lenguaje y las imágenes, una capacidad de razonamiento sobre el espacio, la causalidad y las consecuencias de las acciones.
Por ello, la apuesta por desarrollar “modelos del mundo” (LWM, por sus siglas en inglés) está cobrando fuerza. Se trata de sistemas en los que los agentes de IA aprenden actuando dentro de mundos simulados. Algunos científicos creen que este método que imita directamente la forma en la que aprende la mente humana acabará superando en inteligencia a los LLMs como ChatGPT o Gemini.
Así lo defiende el pionero de la IA Yann LeCun. “La idea de que basta con ampliar a gran escala un LLM para alcanzar la IAG es una completa tontería. Es como decir que vas a entrar en órbita ampliando el tamaño de los aviones. En Silicon Valley circula la poderosa ilusión de que esto es así”, afirma.
💻 LLMs vs LWMs
Pero no todos los investigadores están de acuerdo en que los LWMs vayan a superar a los LLMs. “Hay quien ha sugerido que no se puede alcanzar la IAG sin encarnación, y personalmente, soy muy escéptico al respecto” afirma Jared Kaplan, investigador de la Universidad Johns Hopkins.
Parte del problema radica en que el mundo físico es mucho más complejo que el lenguaje. Los entornos reales son ruidosos y dinámicos, y esta nueva tecnología debe lidiar con cambios de iluminación, objetos en movimiento y las consecuencias de sus propias acciones.
La limitación más clara de los modelos del mundo es que se necesitan datos que reflejen esta complejidad: ejemplos de acciones y resultados (por ejemplo, robots manipulando objetos o personas moviéndose por espacios en videojuegos) que son escasos y costosos en comparación con los datos de texto.
Los investigadores aprovechan la gran cantidad de datos que ofrecen los videos de YouTube, pero se siguen necesitando datos procedentes de interacciones en vivo. En la carrera hacia la IAG, los datos de texto, baratos pero de escasa profundidad, podrían dar ventaja a los LLMs.
El futuro de la IA podría pasar por combinar ambos modelos: un LLM podría recurrir a un LWM para tareas espaciales, y un LWM podría usar un LLM para tareas lingüísticas. LeCun afirma: “el objetivo final es construir sistemas de inteligencia universal”.
💡¿Sabías qué?
Los investigadores de Google DeepMind han desarrollado Genie, una serie de modelos del mundo capaces de generar entornos 3D navegables a partir de indicaciones o vídeos, como si se creara el mundo de un videojuego bajo demanda. Podrían usarse, por ejemplo, como co-científicos de IA capaces de desenvolverse en el entorno cambiante de un laboratorio. Nvidia, el fabricante de chips de IA, ya está llevando esa idea al mundo físico. La empresa entrena agentes en entornos simulados antes de implementarlos en robots que podrían operar en almacenes y fábricas, donde el éxito no solo depende del razonamiento abstracto, sino también de la coordinación de movimientos en entornos impredecibles.
📡 Un cometa interestelar sin precedentes
Las claves
Hace casi un año, los astrónomos detectaron un punto brillante atravesando el Sistema Solar a toda velocidad. Se trata del 3I/ATLAS, el tercer cometa interestelar identificado hasta ahora. Es un cuerpo que no nació en nuestro sistema, sino que llegó desde otra región de la galaxia.
Gracias al telescopio espacial James Webb, del que os hablamos en este post, los investigadores pudieron analizar la luz infrarroja procedente del halo gaseoso que rodea al cometa, descubriendo que no se parece a ningún cometa antes documentado.
El 3I/ATLAS expulsaba agua, monóxido de carbono, dióxido de carbono y metales como níquel y hierro. Su composición sugiere que se formó muy temprano en la historia del universo, quizá hace hasta 12.000 millones de años.
Esto lo convertiría en el cometa más antiguo observado hasta ahora, mucho más viejo que nuestro propio Sistema Solar, que tiene unos 4.600 millones de años.
☄️ La cápsula del tiempo
Los cometas suelen ser restos de la formación de planetas. Cuando nacen nuevas estrellas, el polvo y el gas que las rodean pueden agruparse para formar planetas, pero parte de ese material queda sobrante y puede ser expulsado al espacio interestelar, pasando a formar parte de los cometas.
Por eso, analizar el 3I/ATLAS es como observar una cápsula del tiempo procedente de otro sistema planetario. Su composición permite reconstruir qué condiciones existían en regiones muy antiguas de la Vía Láctea.
La gran pregunta es si nuestro Sistema Solar es excepcional o si las condiciones que dieron lugar a los planetas que lo habitan son comunes en la galaxia. Estudiar la composición del 3I/ATLAS podría ayudar a descifrarlo.
💡¿Sabías qué?
Hasta ahora solo se han detectado tres objetos interestelares atravesando nuestro Sistema Solar: Oumuamua, Borisov y 3I/ATLAS. Sin embargo, los astrónomos creen que podría haber muchísimos más cruzando nuestro vecindario cósmico sin que todavía seamos capaces de verlos. La próxima generación de observatorios, como el Vera C. Rubin, podría detectar decenas de estos visitantes en los próximos años. Cada uno de ellos puede ofrecer una pista distinta sobre cómo se forman los sistemas planetarios.
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