El Súper Niño
y sus consecuencias
El 11 de junio, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) de EEUU confirmó que El Niño había comenzado. Los científicos estiman que hay un 63% de probabilidades de que se convierta en un fenómeno de intensidad excepcional a finales de este año. Pero, ¿en qué consiste este fenómeno natural, y qué relación tiene con los eventos de calor extremo? ¡Sigue leyendo!
✨ Somos Irene Martínez Morata y Arce Domingo, científicas y divulgadoras. Cada semana os traemos las principales novedades de la ciencia en menos de 10 minutos de lectura. Si te gusta lo que lees, déjanos un like, suscríbete y compártenos con tu red.
🌏 ¿Qué son El Niño y La Niña?
El Niño y La Niña son las fases de un fenómeno climático global complejo conocido como ENSO (El Niño-Oscilación del Sur), cuyo ciclo completo se repite aproximadamente cada 2 a 7 años.
El ENSO se refiere a la interacción entre el océano y la atmósfera en el Pacífico tropical. Cuando cambia la temperatura de esta enorme región del océano, también cambian las condiciones atmosféricas en todo el planeta.
Por eso, cuando el desierto peruano enfrenta fuertes lluvias, las lluvias estacionales de verano suelen fallar en la India, y cuando el Amazonas se desborda, Australia suele enfrentarse a duras sequías.
El último Niño, en 2023-2024, provocó sequías y hambrunas en algunas zonas del sur de África, así como inundaciones sin precedentes en el sur de Brasil. También contribuyó a que 2024 fuera el año más caluroso jamás registrado.
¿Cómo se forman?
El primer indicador del inicio de El Niño aparece cuando las temperaturas en el Pacífico ecuatorial se sitúan 0,5 °C por encima de la media durante varios meses consecutivos.
En condiciones normales, la llamada “circulación de Walker” funciona como un enorme flujo de aire impulsado por las diferencias de temperatura y presión entre las aguas cálidas del oeste y las aguas frías del este de esta zona del Pacífico.
Cuando la circulación de Walker se debilita, los vientos alisios pierden fuerza y las aguas más cálidas se desplazan hacia el este, en dirección a Sudamérica. Es entonces cuando la NOAA declara la aparición de El Niño.
La Niña, en cambio, representa la fase opuesta: las aguas del Pacífico tropical del este se enfrían más de lo habitual, dando lugar a condiciones más secas en Latinoamérica, inviernos más fríos en el hemisferio norte y más lluvias en el sudeste asiático.
💡¿Sabías qué?
Los primeros registros sobre los efectos de ENSO se remontan a los antiguos egipcios, que dependían completamente del río Nilo y sus crecidas. Durante el verano, las lluvias en las montañas de Etiopía provocaban subidas en el Nilo, lo que inundaba la llanura y proporcionaba fertilidad para las tierras. Pero cuando El Niño aparecía, las lluvias se reducían, dando lugar al fracaso de las cosechas. En esta cultura profundamente religiosa, el faraón se consideraba “responsable” de las inundaciones, por lo que perdía la legitimidad y el respeto cuando ocurrían. Alrededor del año 2180 a. C., una prolongada sequía provocó la caída del Imperio Antiguo.
🌪️ ¿Qué hace excepcional El Niño de este año?
Las temperaturas de la superficie del mar en el Pacífico tropical central y oriental han sido más cálidas de lo normal, llegando a superar la media histórica hasta en 1°C.
La NOAA prevé que las aguas del Pacífico tropical podrían calentarse 2,4°C para noviembre, lo que inyectaría calor y humedad en la atmósfera y alteraría los patrones meteorológicos en todo el mundo.
Sobre esta base, los modelos de numerosas agencias y grupos de investigación sugieren que el próximo fenómeno de El Niño podría alcanzar un pico más intenso que el anterior.
Los modelos han sobreestimado la intensidad de algunos fenómenos de El Niño anteriores de este siglo. Sin embargo, Emily Becker, científica especializada en la atmósfera de la Universidad de Miami que forma parte del equipo de predicción de El Niño de la NOAA, es tajante: “No teníamos probabilidades ni remotamente parecidas a estas”.
Becker afirma que este ciclo destaca no solo por su magnitud, sino también por su rapidez. No se había observado un cambio tan rápido hacia un fenómeno de El Niño desde que comenzó la recopilación de datos en la década de 1950. “Se trata de una previsión inusual”, afirma.
¿Cuáles son las consecuencias?
“El hecho de que la temperatura de la superficie del mar en el Pacífico tropical alcance valores elevados afecta principalmente a los peces”, afirma Michael Tippett, científico climático de la Universidad de Columbia. La pregunta es: ¿cuáles son las repercusiones para el resto del mundo?
Las fuertes lluvias podrían provocar inundaciones en algunas zonas del sur de Estados Unidos, el este de África y China, mientras que el riesgo de sequía e incendios forestales podría aumentar en Indonesia, Australia y el sur de África.
La temporada de huracanes en el Pacífico podría intensificarse, mientras que la del océano Atlántico podría debilitarse.
El Niño es un fenómeno natural independiente al cambio climático. Sin embargo, llega en un momento en que el mundo está ya bajo gran presión climática: océanos más calientes, sequías más frecuentes, ecosistemas más debilitados y eventos extremos más intensos.
António Guterres, secretario general de las Naciones Unidas, advierte: “Las condiciones asociadas al episodio de El Niño echarán más leña al fuego de un mundo que se calienta. Se dejarán sentir con una intensidad todavía mayor y su alcance será aún más amplio, cruzando fronteras a una velocidad devastadora”.
💡¿Sabías qué?
Para seguir la evolución de El Niño, los investigadores utilizan boyas, flotadores, y satélites que monitorizan los vientos, la temperatura del agua y los cambios en la superficie del Pacífico. Pero la inmensidad de este océano hace difícil distinguir la señal de El Niño de la del cambio climático. Este año, la NOAA ha empezado a utilizar un nuevo indicador: el Índice Oceánico Relativo de El Niño (RONI). El RONI compara el calentamiento del Pacífico tropical con el del resto de los océanos. Así, ayuda a separar qué parte del aumento de temperatura corresponde a El Niño y qué parte forma parte del calentamiento global.
🌾 Prevención antes del impacto
Aunque El Niño es un fenómeno natural, sus impactos no son inevitables. Prepararse requiere actuar antes de que lleguen las lluvias extremas, las sequías o las olas de calor, y anticiparse a los riesgos para la agricultura, el agua potable, la salud, la energía y la seguridad alimentaria.
En Indonesia, las autoridades han alentado a los agricultores del arroz a adelantar la siembra ante el riesgo de sequías ocasionadas por El Niño.
En la India, el gobierno está preparando planes de contingencia ante el riesgo de sequías para más de 300 distritos vulnerables. Las recomendaciones incluyen pasar a cultivos de ciclo corto y con menor demanda de agua como legumbres, así como reparar estanques y sistemas de captación de agua.
En Perú, donde El Niño puede aumentar el riesgo de lluvias intensas, inundaciones y derrumbes, las autoridades han elaborado mapas de riesgo para identificar qué poblaciones, viviendas, centros de salud, escuelas, cultivos y carreteras podrían verse más expuestos.
Además, los sistemas de alerta temprana deben ser fortalecidos en todo el mundo. Esto puede permitir a las comunidades y autoridades organizar refugios, proteger a personas mayores, mover ganado, ajustar horarios de trabajo o preparar centros de salud.
También es vital proteger los ecosistemas. Los bosques, humedales y cuencas sanas ayudan a regular el ciclo del agua, reducir la erosión, amortiguar inundaciones y sostener la biodiversidad.
Guterres advierte que la única respuesta eficaz para paliar los impactos es “una acción climática a la altura de la crisis, que pase por acabar con la adicción a los combustibles fósiles y acelerar la transición a las energías renovables”.
💡¿Sabías qué?
A escala internacional, organismos como la Organización para la Agricultura y la Alimentación de las Naciones Unidas (FAO) y el Programa Mundial de Alimentos están impulsando medidas preventivas que buscan proteger a 9 millones de personas en 22 países como Camerún, Colombia, Etiopía, Kenia o Madagascar. Las acciones incluyen transferencias de fondos a comunidades vulnerables, distribución de semillas resistentes a la sequía o a las inundaciones, inversiones en sistemas de captación y almacenamiento de agua y medidas para la protección del ganado como vacunas, atención veterinaria o apoyo para mover animales hacia zonas con mayor acceso a agua potable.
🌡️ El Niño y las olas de calor
Nat Johnson, meteoróloga de la NOAA, afirma que sería predecible que El Niño convierta 2027 en el año más caluroso jamás registrado.
El calor extremo no solo provoca deshidratación, agotamiento y golpes de calor, también puede agravar enfermedades cardiovasculares, respiratorias, renales y metabólicas.
El cuerpo humano necesita mantener una temperatura interna relativamente estable, y puede enfriarse mediante la sudoración y el aumento del flujo de sangre hacia la piel. Pero si la temperatura es muy alta, hay mucha humedad, o la persona está deshidratada, ese mecanismo empieza a fallar.
Este fenómeno se conoce como “estrés térmico”, como os contamos en este post.
La desigualdad también hace su mella en las olas de calor. Las personas mayores, los bebés, las embarazadas, y quienes viven con enfermedades crónicas son los que más sufren sus efectos.
A esto se suma la brecha socioambiental: los trabajadores al aire libre y quienes viven en casas mal aisladas o barrios con poca vegetación sufren la peor parte.
La trampa de las ciudades
En las ciudades, el cemento, el asfalto y los edificios actúan como esponjas térmicas: retienen radiación solar durante el día, y por la noche, cuando el aire exterior se enfría, liberan lentamente todo ese calor atrapado.
Esto da lugar al fenómeno isla de calor urbano, que hace que las ciudades registren temperaturas hasta 10°C superiores a las de los campos cercanos, quitando literalmente el sueño a sus habitantes.
Además, los contaminantes urbanos, como las emisiones del tráfico, se depositan sobre las superficies urbanas reduciendo su capacidad para reflejar la radiación solar, y contribuyendo así al calentamiento.
El Sol y el calor transforman estos gases en ozono troposférico, un contaminante que duplica el estrés en nuestro cuerpo: mientras el organismo hace un esfuerzo extra para enfriarse, el aire contaminado dificulta la respiración, convirtiendo las olas de calor en un desafío mucho más severo para la salud.
💡¿Sabías qué?
Un nuevo informe de la red científica internacional World Weather Attribution (WWA) concluye que la ola de calor que se ha vivido estas semanas en Europa hubiera sido prácticamente imposible si no existiera el cambio climático. El Niño puede agravar las olas de calor y dar lugar a fenómenos climáticos extremos, pero las emisiones de gases de efecto invernadero derivadas de las actividades humanas son el responsable principal del calentamiento global.
🚀 ¿Tienes propuestas de colaboraciones, o temas científicos sobre los que te gustaría saber más? ¡Puedes dejarnos un comentario en este post, o escribirnos un correo a telodiceunacientifica@gmail.com!







Super informativo, como siempre, gran trabajo.
Ya se estima que se pueden alcanzar los 4°.
Y, otra cosa. Lo he leído muy rápido, más que nada porque ya me lo se, y me ha resultado extraño no haber leído la expresión "temperatura de bulbo húmedo" en todo el artículo (ya digo que lo he leído muy rápido y, a lo mejor, se me ha pasado).
Lo que me asusta es que este tipo de informaciones (El Niño, la AMOC, la SMOC, etc) no sean portada en todos los informativos del mundo mundial.
En fin, seguimos.