Lluvia negra sobre Teherán
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Arce Domingo e Irene Martínez-Morata
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📡 El misterio de la electricidad estática
Las claves
La electricidad estática se observa en fenómenos cotidianos como el cabello que se eriza por sorpresa, un globo que desafía la gravedad contra la pared, el estruendo de un rayo o el baile indomable de las tormentas de polvo.
Este alma vibrante de la materia es tan común que puede parecernos un fenómeno simple. Nada más lejos de la realidad: se trata de uno de los misterios más antiguos y no resueltos de la ciencia.
La electricidad estática ocurre cuando dos materiales entran en contacto o se frotan, provocando una transferencia de energía que deja a uno con carga positiva y al otro con carga negativa.
Un estudio publicado en Nature por investigadores españoles y austríacos revela la respuesta a una incógnita con la que los físicos han lidiado durante generaciones: ¿por qué dos objetos fabricados con materiales idénticos (como dos globos) también intercambian cargas al rozarse?
Los científicos han descubierto que los compuestos de carbono (partículas minúsculas que flotan en el aire de forma natural y se pegan a las superficies) son los responsables de este intercambio de cargas.
Esta pequeña e invisible diferencia de “suciedad” es la que rompe el equilibrio y hace que, al frotar ambos objetos, uno le robe carga al otro, creando un chispazo de electricidad estática incluso entre materiales iguales.
Recientes investigaciones también han revelado que algunos materiales poseen un “efecto memoria”: cuanto más han sido frotados y utilizados en experimentos anteriores, más carga negativa presentan.
⚡️ El rompecabezas invisible
Controlar la electricidad estática es crucial por la sencilla razón de que la vida de las personas depende de que se aproveche de forma segura.
Por ejemplo, los rayos se producen como resultado de la acumulación de electricidad estática en la atmósfera, y su comprensión podría usarse para crear pararrayos más eficientes e incluso controlar y desviar su trayectoria.
En las plantas industriales, donde los materiales están en contacto constante, es importante evitar que la carga estática se acumule y provoque explosiones.
La comprensión de la electricidad estática podría también ayudar a la fabricación de tecnologías portátiles sin necesidad de pilas, y contribuir a la evaluación de los daños que el polvo lunar podría causar en futuros campamentos base lunares.
La investigación continúa para abordar otras preguntas como de qué forma se transfiere la carga o por qué algunos materiales cargan positivo y otros negativo.
💡¿Sabías qué?
La historia de la electricidad estática se remonta a hace más de dos milenios, en la antigua Grecia. Los griegos observaron que, tras frotar un trozo de ámbar contra un pelaje de animal, este ganaba un misterioso poder de atracción sobre objetos ligeros como las plumas. Siglos más tarde, los científicos comprendieron que algo tan colosal como un rayo en una tormenta es una versión a gran escala de ese mismo e inofensivo chispazo que sentimos al arrastrar los pies por la alfombra de casa.
💊 Ataque directo a la metástasis
Las claves
La metástasis es responsable de hasta el 90% de las muertes por cáncer. Sin embargo, aún sabemos poco sobre su origen y su tratamiento.
Esta semana, la revista Science dedica una edición especial a entender mejor cómo se generan las metástasis y qué estrategias podrían ayudar a combatirlas.
Hasta 1.000 millones de células pueden escapar cada día de un tumor primario. Y las últimas investigaciones apuntan a que muchas de ellas no viajan solas, sino agrupadas en racimos de células tumorales circulantes.
Estos grupos son especialmente peligrosos. En cáncer de mama, estudios experimentales sugieren que pueden ser entre 50 y 100 veces más eficaces que una célula aislada a la hora de originar una nueva metástasis.
Nuevas investigaciones se enfocan en una idea prometedora: que estos grupos de células podrían convertirse en una nueva diana terapéutica.
🍇 Romper los racimos para frenar el cáncer
Un equipo liderado por investigadores de ETH Zurich ha llevado a cabo el primer ensayo clínico de un tratamiento para intentar romper estos grupos celulares.
Los investigadores utilizaron digoxina, un fármaco empleado en enfermedades cardíacas que ayuda a debilitar la unión entre las células del racimo.
Los resultados son todavía preliminares, pero en pacientes con cáncer de mama se observó que, tras sólo 7 días de tratamiento, los racimos presentes en sangre redujeron significativamente su tamaño.
Otros equipos exploran formas de alterar otras células, como las plaquetas, que recubren estos grupos, o de bloquear las interacciones con ciertas células inmunitarias que parecen facilitar su capacidad de metastatizar.
Por ejemplo, en un estudio en ratones, el uso de un fármaco capaz de disolver una proteína que facilita la cohesión de estos grupos de células consiguió un aumento del 10% de la supervivencia.
Los siguientes pasos consisten en evaluar si reducir o deshacer estos racimos puede traducirse en menos metástasis, más supervivencia y mejores tratamientos para los pacientes.
💡¿Sabías qué?
La hipótesis de que las células cancerosas se metastatizan en grupo se propuso por primera vez en 1953 cuando un estudio mostró en ratones que los racimos tumorales eran más peligrosos que las células sueltas. La idea quedó olvidada durante décadas, hasta que nuevas tecnologías permitieron recuperarla. Hoy, esos racimos se han convertido en una de las dianas más prometedoras para intentar frenar la metástasis.
🌱 Lluvia negra sobre Teherán
Las claves
Los bombardeos de la guerra de Irán han generado grandes columnas de humo de sustancias tóxicas derivadas de la quema de depósitos de petróleo, refinerías, y materiales industriales.
Como consecuencia, además de lidiar con los horrores de la guerra, los habitantes de la capital deben hacer frente a una lluvia negra con graves consecuencias para la salud.
Esta lluvia puede agravar las enfermedades respiratorias y del corazón, así como causar dolores de cabeza e irritación en los ojos y la piel. Además, las embarazadas pueden sufrir complicaciones como partos prematuros.
El fenómeno no es local: este humo podría afectar a cultivos y ecosistemas mucho más allá de Irán, llegando incluso hasta Siberia.
En un artículo para El País, el doctor Manolis Kogevinas, del Instituto de Salud Global de Barcelona, explica que la destrucción ambiental debe reconocerse como un mecanismo central mediante el cual la guerra daña a las poblaciones civiles.
🌧️ La huella ambiental invisible
El impacto ambiental de las guerras va mucho más allá de la violencia y la exposición momentánea a estos tóxicos por parte de la población.
Los tóxicos de esta lluvia negra se infiltran en suelos fértiles, aguas e infraestructuras, entrando así en la cadena alimentaria y dando lugar a exposiciones crónicas asociadas a enfermedades.
Además, esta contaminación de tierras agrícolas puede reducir la capacidad de cosecha y elevar precios. Combinada con fenómenos climáticos crecientes como sequías, tormentas de polvo u olas de calor, puede dar lugar a desplazamientos climáticos y poblaciones aún más vulnerables.
Las emisiones derivadas de los conflictos armados siguen pasando prácticamente desapercibidas en la política climática mundial, ya que la imposibilidad de realizar mediciones durante la guerra dificulta la contabilidad de las emisiones.
Los expertos advierten que si no tenemos esto en cuenta, podríamos estar subestimando una parte importante de los verdaderos factores que impulsan el cambio climático.
💡¿Sabías qué?
Las estimaciones sugieren que en las dos primeras semanas del conflicto actual en Irán se han emitido unas 5 millones de toneladas de CO2. El fenómeno no es exclusivo de esta guerra: en la guerra de Ucrania se han emitido cerca de 175 millones de toneladas en dos años, mientras que el conflicto de Gaza generó más de 30 millones en un solo año. Durante la guerra del Golfo (1991) y conflictos posteriores en Irak, la quema de pozos de petróleo generó una gran crisis ambiental con efectos persistentes sobre la salud.
👫 Información de calidad como determinante de la salud
Las claves
Un grupo de científicos de salud global de varias universidades estadounidenses ha lanzado un mensaje contundente en un texto publicado en Nature Medicine: el acceso a información sanitaria de calidad debe ser reconocido como un determinante clave de la salud.
Los autores la definen como “información científicamente sólida, accesible, clara, comprensible, y esencial para una toma de decisiones adecuada que mejore la salud”.
Advierten además de que la información falsa y engañosa se ha convertido en uno de los grandes riesgos globales, y alertan de que la inteligencia artificial (IA) está agravando el problema al facilitar la creación rápida de contenidos falsos pero convincentes, como imágenes manipuladas.
Aun así, señalan que la propia IA también podría ayudar a mejorar la calidad de la información sanitaria mediante chatbots personalizados, sistemas de verificación automatizada o plataformas educativas adaptativas.
👩🏽⚕️ ¿Cómo ocurre esto en la práctica?
La desinformación nos puede afectar a varios niveles. Por un lado, influye en la práctica clínica, donde el acceso a información veraz es fundamental para el diagnóstico y el tratamiento.
También condiciona nuestros comportamientos cotidianos, ya que gran parte de la información sobre salud llega hoy a través de redes sociales, aplicaciones móviles, buscadores, influencers y contenidos guiados por algoritmos.
No afecta a todos por igual: los niños y adolescentes son especialmente vulnerables a este tipo de contenidos.
El Foro Económico Mundial ha situado la desinformación entre los riesgos globales más graves, llegando a clasificarla como el principal riesgo a corto plazo en 2024 y manteniéndola en posiciones muy altas en 2025 y 2026.
La ONU, por su parte, la ha descrito como una “amenaza global clara y presente” al tener el poder de alimentar conflictos, debilitar la democracia, erosionar la confianza pública y perjudicar la salud.
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