Mensajes al futuro, el virus D y más
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Por Irene Martínez-Morata y Arce Domingo
✨ ¡Buenos días a tod@s!
En una semana en la que la ciencia ha desvelado el papel del calentamiento global en la DANA de Valencia de 2024 (¡sigue leyendo!), queremos mandar todo nuestro apoyo a nuestros lectores peruanos y brasileños, que enfrentan una crisis humanitaria producto de las lluvias torrenciales que ha dejado decenas de muertos y desaparecidos. ¡Mucha fuerza!
👫 ¿Puedes visualizar imágenes en tu mente?
Las claves
Si la respuesta es afirmativa, te encuentras entre el 96% de la población. Pero para el 4% restante, evocar imágenes en la mente resulta casi imposible.
Se trata de un fenómeno conocido como afantasía. Durante mucho tiempo, se pensó que podía ser una mera cuestión subjetiva. Pero en 2015, el neurólogo Adam Zeman acuñó oficialmente el término científico, y desde entonces miles de personas han contactado con investigadores para compartir su experiencia.
Cuando les piden que imaginen algo familiar, estas personas pueden tener el concepto de lo que es, recordar palabras o asociaciones, pero no pueden evocar imágenes en su cerebro.
Lo positivo es que la afantasía no afecta al desarrollo cognitivo ni a la capacidad de reconocer imágenes o localizar objetos en el espacio, aunque estas personas tienden a tener una memoria con menos detalles sensoriales.
Se ha convertido en un fenómeno clave para conocer cómo funciona la mente. Estudiarlo personas podría permitirnos entender mejor cómo se forman las imágenes mentales, qué papel cumplen en la memoria y la creatividad, y, sobre todo, qué mecanismos convierten una representación cerebral en una experiencia consciente.
🎨 ¿Qué ocurre en el cerebro?
Al principio se creía que la explicación estaba en la corteza visual (la región del cerebro que procesa lo que vemos), y que imaginar algo consistía en activar esa región “al revés”: en lugar de recibir información desde los ojos, las áreas superiores del cerebro enviarían señales hacia la corteza visual para generar una imagen consciente.
Pero los estudios con resonancia magnética han identificado que las personas con afantasía activan la corteza visual cuando intentan imaginar, de forma similar a quienes sí experimentan imágenes mentales. Esto descartaría esa hipótesis.
Otros estudios apuntan a que la clave podría estar en la conectividad entre regiones cerebrales. Investigaciones recientes han encontrado menor conectividad entre áreas visuales y regiones del cerebro implicadas en tareas de imaginación en estas personas.
Esto apoya las teorías actuales de la conciencia que sostienen que no basta con que una región del cerebro se active para generar un recuerdo o un pensamiento, sino que la experiencia consciente requiere la activación coordinada de múltiples áreas del cerebro.
💡¿Sabías qué?
Lo contrario a la afantasía se conoce como hiperfantasía, una condición caracterizada por la presencia de imágenes mentales extraordinariamente vívidas. Las personas con hiperfantasía son capaces de evocar un recuerdo y “ver” con claridad colores, texturas, profundidad y luz. Al imaginar un rostro, pueden percibir detalles casi como si lo tuvieran delante. Para algunos, la experiencia se acerca a una percepción casi sensorial. Algunos investigadores están explorando si una imaginación especialmente intensa podría relacionarse con fenómenos como las alucinaciones o las imágenes intrusivas en trastornos como el estrés postraumático.
🌱 El impacto del cambio climático en la DANA de Valencia
Las claves
Una investigación publicada en Nature ha mostrado que el cambio climático tuvo una gran influencia en las lluvias torrenciales de la DANA de Valencia de 2024, que se cobró 230 vidas.
El estudio, realizado por científicos españoles de la Universidad de Valladolid y de la Agencia Estatal de Meteorología, representa el análisis más completo sobre la vinculación de la DANA con el calentamiento global hasta la fecha.
Los investigadores reprodujeron la gran tormenta en ordenadores, con todos sus componentes, y analizaron lo que ocurría cuando se introducían las variables meteorológicas de aquel día para un periodo preindustrial, antes de que las temperaturas medias de la Tierra aumentaran.
El estudio destaca la necesidad urgente de estrategias de adaptación eficaces y de una mejor planificación urbana para prepararse ante fenómenos torrenciales sin precedentes en el Mediterráneo.
⛈️ Una sucesión catastrófica
La investigación prueba que el calentamiento de la superficie del mar Mediterráneo causó una evaporación un 10.5% mayor de la que se hubiera dado en ausencia de cambio climático. Esto dio lugar a una gran acumulación de nubes en la atmósfera.
El cambio climático amplificó elementos clave que actuaron como combustible para la tormenta: una humedad un 8.5% mayor, unas corrientes de aire ascendente un 11.9% más fuertes, una liberación de calor hacia la atmósfera un 29.5% mayor, y un porcentaje de granizo en las partes altas de las nubes un 10.5% mayor en comparación a la era preindustrial.
Todo esto ocasionó que, el día de la DANA, las lluvias torrenciales fueran un 21% más intensas de lo que habrían sido sin cambio climático. El área afectada también resultó un 55.4% más extensa.
💡¿Sabías qué?
Cada año, los servicios meteorológicos de España, Francia, Portugal, Bélgica y Luxemburgo (Grupo del Suroeste de Europa) se reúnen para pactar una lista de 21 nombres dispuestos por orden alfabético para nombrar las potenciales borrascas de alto impacto que puedan darse durante toda la temporada. Anteriormente, solo se les ponía nombre si daban lugar a vientos de más de 90-100 km/h. En el caso de la DANA de Valencia, aunque las lluvias fueron catastróficas, los vientos no alcanzaron ese umbral, por lo que no se le puso nombre propio. Ahora, los servicios meteorológicos han acordado que también se les ponga nombre si se prevé que tengan un gran impacto social.
📡 Un cristal podría almacenar información durante milenios
Las claves
La demanda de almacenamiento de datos a largo plazo está creciendo exponencialmente.
Se prevé que la cantidad de datos a nivel mundial se multiplique por diez para 2040, sin embargo, las tecnologías existentes, como las cintas magnéticas o los discos duros, suelen deteriorarse en una década.
Los investigadores de Microsoft afirman que han logrado almacenar casi 2 terabytes de datos (lo equivalente a cientos de miles de fotos o cientos de horas de vídeo) en placas de vidrio del tamaño de un posavasos.
Para ello, utilizan un láser con cambios de profundidad, lo que permite escribir datos en cientos de capas.
A la hora de leer los datos, iluminan el cristal y utilizan un microscopio óptico para registrar el patrón de cada capa de datos. Un algoritmo filtra las interferencias y convierte las imágenes de nuevo en datos.
Los ingenieros de Microsoft ya han robotizado los láseres y los microscopios, creando un proceso automático. Sin embargo, por el momento, la empresa no ha anunciado ningún plan para comercializar la tecnología.
📩 Mensajes al futuro
El vidrio es un material barato y abundante, y una vez almacenados los datos, no se necesita energía para conservarlos. Se puede rayar, hervir u hornear el vidrio, y los datos permanecerán intactos.
El cristal de borosilicato (un tipo de vidrio de alta resistencia) que utilizan para este propósito puede durar hasta 10.000 años. “Si quieres mandar un mensaje al futuro, no hay nada mejor que almacenarlo en vidrio” afirma Peter Kazansky, experto en optoelectrónica de la Universidad de Southampton.
Este nuevo enfoque podría archivar datos durante miles de años de forma sencilla y económica.
💡¿Sabías qué?
Otra idea científica para almacenar datos consiste en utilizar el gran poder de almacenamiento del ADN. La idea pasa por convertir los datos en secuencias de las cuatro bases del ADN (adenina (A), citosina (C), timina (T) y guanina (G)). Una vez convertidos, se usan máquinas que fabrican una cadena de ADN artificial desde cero, colocando las moléculas A, C, G y T en el orden exacto que dictó el archivo digital. Un solo gramo de ADN puede almacenar cientos de miles de terabytes de datos. Sin embargo, la síntesis química del ADN es cara, y la lectura de los datos utilizando secuenciación es lenta. Además, aunque el ADN puede sobrevivir durante siglos, debe mantenerse seco en viales sellados y protegido de la luz ultravioleta.
💊 Descifrando el virus D

Las claves
Una misteriosa cepa del virus de la gripe está afectando al ganado en todo el mundo. Los científicos temen que también pueda convertirse en una amenaza para los humanos.
La revista Science ha seguido durante meses el trabajo de epidemiólogos y veterinarios en granjas de México y EEUU, donde este virus conocido como gripe D circula silenciosamente entre miles de animales.
Esta variante fue descubierta en 2011 casi por casualidad, cuando un investigador aisló un virus extraño que no encajaba con las cepas conocidas en un cerdo con síntomas respiratorios.
En el ganado, la gripe D afecta principalmente al sistema respiratorio. Aunque su mortalidad es relativamente baja, puede frenar el crecimiento de los animales y afectar a su capacidad pulmonar. Las pérdidas económicas asociadas superan el millón de dólares anuales en EEUU.
🤧 La familia de la gripe
De los cuatro tipos conocidos de gripe, el tipo A es el más problemático para la humanidad. Se transmite fácilmente por el aire y provoca epidemias anuales que matan a decenas de miles de personas.
Además, tiene la capacidad de mezclar fragmentos de su material genético con otras cepas, generando variantes nuevas frente a las que no tenemos inmunidad.
El virus de la gripe D comparte varias de estas características: está presente en todo el mundo, infecta a múltiples especies y tiende al reordenamiento genético.
Cuanto más circula un virus entre distintas especies, más oportunidades tiene de mezclarse y evolucionar. La gripe D tiene actualmente cinco linajes conocidos, y podría haber más.
⏰ La anticipación es clave
La investigación, sin embargo, avanza lentamente. Algunos financiadores no creen que la gripe D represente una amenaza seria, y muchos ganaderos temen que analizar a sus animales y trabajadores pueda afectar a sus ingresos.
Varios estudios con trabajadores agrícolas expuestos a ganado infectado han encontrado señales como anticuerpos o restos del virus.
Aunque eso no prueba enfermedad clínica, sí indica contacto frecuente. En palabras del epidemiólogo Gregory Gray: “Tenemos que estar preparados para responder. Lo que hoy parece un virus silencioso del ganado podría, sin apenas aviso, encender la próxima pandemia”.
🚀 ¿Tienes propuestas de colaboraciones, o temas científicos sobre los que te gustaría saber más? ¡Puedes dejarnos un comentario en este post, o escribirnos un correo a telodiceunacientifica@gmail.com!





