La energía del futuro
y cómo llegar hasta ella
La crisis energética desatada por la guerra de Irán nos recuerda que el mundo sigue dependiendo de combustibles fósiles costosos, contaminantes y vulnerables a los conflictos geopolíticos. Esta semana, hablamos sobre por qué la transición hacia la energía renovable se ha convertido en un proceso global imparable, y cómo hacer que esta transición sea rápida y justa.
✨ Somos Irene Martínez-Morata y Arce Domingo, científicas y divulgadoras. Cada semana os traemos las principales novedades de la ciencia en menos de 10 minutos de lectura. Si te gusta lo que lees, déjanos un like, suscríbete y compártenos con tu red.
⛽️ La trampa de los combustibles fósiles
El shock de Ormuz
El cierre del estrecho de Ormuz tras los ataques de EE. UU. e Israel a Irán ha desencadenado una crisis energética global. Por este estrecho corredor marítimo circula una quinta parte del comercio mundial de gas y petróleo.
En cuestión de semanas, el bloqueo ha disparado los precios de la gasolina en todo el mundo, lo que los economistas denominan “fossilflation”.
Las repercusiones van más allá de la gasolina: los países del Golfo producen el 35% de los fertilizantes mundiales, un tercio del helio y casi la mitad del azufre.
Este conflicto ha puesto de manifiesto la poca fiabilidad de los combustibles fósiles ante situaciones de inestabilidad geopolítica.
Reestructuración profunda
Las soluciones no son sencillas. En primer lugar, los productores del Golfo deben diversificar sus rutas comerciales para reducir la dependencia de puntos vulnerables como Ormuz. Países como Omán llevan desde 2022 apostando por esta diversificación.
Se necesitan otras infraestructuras de oleoductos, almacenamiento y puertos, pero su carga financiera no debe recaer únicamente en los estados productores, sino también en los que se benefician de la exportación.
Mientras el mundo se enfrenta a los efectos inmediatos de esta crisis, la comunidad científica hace hincapié en la necesidad de una planificación energética a más largo plazo.
💡¿Sabías qué?
La actual crisis puede ser el catalizador para la transformación del propio Oriente Medio. Países como Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos y Omán ya están lanzando grandes apuestas por macroproyectos de energías renovables. Su objetivo es diversificar sus exportaciones y aprovechar sus recursos solares y eólicos para convertirse en el nuevo nodo global de energía limpia. En estados como Líbano, Siria e Irak, el uso descentralizado de las energías renovables, especialmente los paneles solares en los tejados, está aumentando como respuesta a los cortes de electricidad y la escasez de combustible.
☀️ El poder del Sol
El Sol es la fuente principal de la energía que consumimos. Incluso la energía hidráulica y la eólica dependen del calor del astro rey.
Los combustibles fósiles, por otro lado, no son más que energía solar antigua: plantas que capturaron luz hace cientos de millones de años, quedaron enterradas bajo superficie terrestre y, con el tiempo, se transformaron en carbón, petróleo y gas.
Durante casi dos siglos, la humanidad ha funcionado quemando estas fuentes de energía que existen en la Tierra de forma limitada.
Ahora, la tecnología permite aprovechar directamente la energía que llega del Sol, el viento y el agua, abriendo el camino hacia la única vía sostenible para proveer energía al mundo a largo plazo: las renovables.
Por ello, la revista Science ha elegido el auge de las energías renovables como el gran avance científico de 2025. El año pasado, superaron al carbón como fuente de electricidad por primera vez a nivel mundial.
Apostando a largo plazo
Un debate recurrente en el plano energético consiste en criticar las energías renovables por sus materiales. Por ejemplo, fabricar un vehículo eléctrico requiere unas seis veces más minerales que uno de combustión.
Sin embargo, esta visión ignora la inmensa huella material del petróleo: producir un gigavatio hora de energía con petróleo exige mover 200-400 toneladas de material, frente a las menos de 50 necesarias para la energía solar o las baterías.
Pero la diferencia fundamental es su resistencia a largo plazo: las renovables funcionan como infraestructura, no como combustible.
Los combustibles fósiles requieren un flujo físico ininterrumpido a través de rutas comerciales vulnerables, como Ormuz.
En contraste, las tecnologías limpias son bienes de infraestructura: una vez que instalas un panel solar, generará electricidad durante años, incluso si las cadenas de suministro globales se colapsan y dejan de instalarse nuevos paneles.
🌇 Modelos que abren camino
El gigante asiático
El giro de China hacia la energía verde supera al de cualquier otro país. Solo en 2024, instaló infraestructura solar y eólica equivalente aproximadamente a 100 centrales nucleares.
China también fabrica buena parte de la transición energética global: produce el 80% de las células solares del mundo, el 70% de las turbinas eólicas, y el 70% de las baterías de litio a precios con los que difícilmente se puede competir.
Al construir su propio sistema de energía verde, ha creado una industria exportadora valorada en casi 180.000 millones de dólares en 2024.
El paisaje chino refleja esta metamorfosis: los paneles de silicio brillante de las placas solares cubren colinas, desiertos y lagos. Por ejemplo, en la meseta tibetana, un solo parque solar se extiende por más de 400 kilómetros cuadrados, más del doble de la superficie de Washington D. C.
Pero esta revolución no significa que el problema de los combustibles fósiles esté resuelto. China continúa construyendo centrales de carbón, y aún falta mucha infraestructura para almacenar y transportar energía renovable.
El escudo energético de España
El año pasado, las fuentes de energía renovables produjeron el 56,6% de toda la electricidad de España.
En la primera mitad de 2025, los combustibles fósiles marcaron el precio de la electricidad solo en el 19% de las horas, frente al 75% en 2019. Como resultado, el precio de la electricidad en España fue un 32% más bajo que la media de la Unión Europea.
La guerra de Irán ha puesto esta ventaja de manifiesto: el coste de generar electricidad con gas en Europa aumentó más de un 50%. Sin embargo, en España, el gas solo ha marcado el precio de la electricidad en el 15% de las horas, frente al 89% en países como Italia, mucho más dependientes del gas.
El caso español pone de manifiesto que invertir en renovables no es solo una política climática, sino una forma de independencia energética y económica.
💡¿Sabías qué?
Casi todos los coches matriculados en Noruega en lo que llevamos de año (un 98%) han sido eléctricos, muy por encima de las cifras conseguidas en cualquier otro país del mundo. Además, este país se beneficia de que otros compren su petróleo y destina parte de los ingresos a descarbonizar su propia economía. El gran reto es el fenómeno de “mitad de la transición”: mantener en paralelo gasolineras para coches de combustión y redes de recarga para una flota eléctrica en expansión resulta sumamente caro. Los expertos creen que, en algún momento, resultará más barato para las empresas o el estado comprar los últimos vehículos de gasolina que queden a cambio de vehículos eléctricos. Estos incentivos de “dinero por chatarra” forman parte del conjunto de herramientas políticas para una transición energética ordenada.
☢️ Energía nuclear de nueva generación
La controversia
Para muchos expertos, eliminar los combustibles fósiles requiere impulsar la generación de energía nuclear para poder mantener el ritmo de consumo.
No obstante, la energía de fisión nuclear (utilizada en todas las centrales de hoy en día) ha sido objeto de debate debido a los residuos radiactivos y la falta de consenso sobre cómo tratarlos.
Además, las recientes amenazas a las instalaciones nucleares en Irán y Ucrania han generado preocupación sobre la seguridad de la infraestructura nuclear durante las guerras, y el posible uso de energía nuclear para fabricar armas.
La fisión está evolucionando: la empresa TerraPower, fundada por Bill Gates, está trabajando en reemplazar los reactores tradicionales por diseños que podrían reducir los residuos nucleares y almacenar el calor producido en el reactor para su uso como energía térmica.
De la fisión a la fusión
Tras décadas de expectación, la energía de fusión va camino de convertirse en realidad. A diferencia de la fisión nuclear, no produce residuos radiactivos de larga duración, como os contamos en este post.
En 2022, se logró la producción neta de energía a partir de la fusión. En 2023, se logró un récord mundial de producción de energía, generando en cinco segundos la energía suficiente para abastecer a 12.000 hogares.
Actualmente, existen más de 50 empresas emergentes dedicadas a la fusión en todo el mundo. Aún así, podrían pasar 20 años antes de que los primeros reactores entren en funcionamiento, por lo que no supone una solución viable a corto plazo.
La revista Science incluyó las nuevas formas de energía nuclear entre las siete tecnologías más prometedoras para el año 2026.
💡¿Sabías qué?
Finlandia está a punto de inaugurar la primera instalación del mundo para la eliminación permanente de residuos nucleares. Las barras radiactivas se sellarán en contenedores de cobre y luego se enterrarán en túneles a más de 400 metros bajo tierra para, finalmente, ser rellenadas con capas de arcilla absorbente de agua. Los contenedores están diseñados para permanecer sellados el tiempo suficiente para que la radiactividad del combustible disminuya a un nivel que no sea perjudicial para el medio ambiente. Se espera que el depósito funcione para almacenar residuos hasta 2120, cuando será sellado definitivamente.
💡 Mirando al futuro
La transformación energética aún enfrenta grandes retos, como el almacenamiento estacional a gran escala. Las renovables producen energía de forma descentralizada y son dependientes de las condiciones climáticas.
La Agencia Internacional de la Energía advierte de que las redes eléctricas actuales, que se diseñaron para un modelo centralizado que produce y distribuye energía de forma constante, se están convirtiendo en uno de los grandes cuellos de botella de la transición.
Otro gran reto reside en la necesidad de litio, níquel, cobalto, cobre, grafito y tierras raras para fabricar baterías, motores eléctricos, paneles solares, redes, o turbinas. China es el principal proveedor del 70% de estos minerales, lo que descentraliza mucho el abastecimiento.
La comunidad científica insiste en que el reto no es solo extraer más minerales, sino diversificar las cadenas de suministro, invertir en reciclaje y garantizar que la minería no reproduzca los daños ambientales y sociales de los combustibles fósiles.
La transición debe ser rápida, pero también justa. Las infraestructuras renovables pueden afectar a comunidades locales y ecosistemas vulnerables. Por ejemplo, un estudio publicado en Science Advances identificó que un tercio de las poblaciones de grandes simios en África se enfrentan a la degradación de sus habitats debido a la minería.
💡¿Sabías qué?
Las baterías son esenciales para almacenar energía renovable, pero su producción y reciclaje también pueden convertirse en un problema de salud pública. La OMS advierte que el reciclaje informal de baterías de plomo es una de las principales fuentes de exposición a plomo en países de ingresos bajos y medios. El impacto sobre la salud puede ser enorme: uno de cada tres niños en el mundo, unos 800 millones, tiene niveles de plomo en sangre que necesitan intervención. La transición energética requiere legislación estricta, reciclaje seguro y protección para trabajadores y comunidades.
🚀 ¿Tienes propuestas de colaboraciones, o temas científicos sobre los que te gustaría saber más? ¡Puedes dejarnos un comentario en este post, o escribirnos un correo a telodiceunacientifica@gmail.com!







No puedo leer el artículo ahora. Lo haré después. Pero tengo una pregunta.
Sabéis (si lo sabéis) quienes son Antonio Turiel, Alicia Valero o Antonio Aretxabala? Por poneros tres ejemplos claros.
Espero leer después la palabra decrecimiento en algún párrafo.
Muy bien. Me alegro de esta contestación.
El problema es prifundamente social y de decrecimiento.
Y, aunque las renovables (y otras "palancas" energéticas) parecía que nos iban a sacar del pozo, no creo que nos de tiempo. La especie humana ya pasó el Rubicón.
Pienso que vamos hacia un acantilado de Séneca bastante brusco.
Podríamos haber descendido poco a poco, pero los últimos acontecimientos han acelerado la caída.
En fin.
Un saludo.